Santísimo Cristo Redentor

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Obra del escultor José Rivas perteneciente a la escuela de imaginería compostelana. La cronología de la obra la situamos en los años veinte (Que. 1925).

El emplazamiento actual es en la Capilla lateral, en un pequeño retablo, obra del mismo escultor dentro del templo mercedario de nuestra Señora de la Merced.

DESCRIPCIÓN

Grupo escultórico -calvario- realizado en talla completa a tamaño similar al natural, en madera de cedro policromada. Compone un armonioso conjunto escultórico muy expresivo y de espléndida lectura teológica, segundo el evangelio de Juan, con un Jesús vivo en diálogo muy expresivo con el Padre.

En los años sesenta y primeros setenta apareció en la Semana Santa de Ferrol, primero solo y luego cómo paso de misterio en la procesión de la “Virgen Blanca” en la tarde-noche del Miércoles Santo.

Vuelve la procesionar en el año 2005, sin paso y portado por cuatro portadores. En el 2007 sale con una nueva Cruz, obra del ebanista ferrolano Jesus Yáñez Leira, en la procesión del Crucificado.

Nuestra Señora de la Merced

La imagen de Nuestra Señora de la Merced es obra del escultor sevillano Jesús Méndez Lastrucci. Fue realizada, bajo encargo de la Hermandad en el año 2004. La imagen permanece al culto en la capilla de la Merced de la plaza de Amboage, colocada sobre una peana realizada en el taller de José Rivas en Santiago de Compostela allá por la década de los treinta del pasado siglo XX, y restaurada y policromada de nuevo para la ocasión.

DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS
Se trata de una imagen realizada en madera de cedro a tamaño natural, dorada y estofada al temple al huevo y policromada por Jesús Méndez Lastrucci, en el año 2004. El autor representa a María de la Merced con el hábito propio de la orden, si la capilla, situando el escudo mercedario sobre el pecho en el escapulario delantero. La túnica se ciñe con correa, la cuál a su vez cae por el lado derecho de la talla. La ornamentación pictórica del dorado alcanza su apogeo en la capa, en su parte posterior, con elementos geométricos y florales; estos últimos muy propios de una iconografía mariana. No en vano es una imagen concebida para procesionar, aunque realizada en bulto total, no como imagen de candelero o talla para vestir.

La composición nos ofrece una imagen frontal, con contrapuesto entre las diferentes partes del cuerpo, a pesar de la presencia del hábito, con una inclinación en cabeza que acentúa más ese sentido del equilibro en toda la figura. En su mano izquierda, tan discursiva y expresiva como la derecha, porta una cadena con grilletes, símbolo mercedario por excelencia.

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