1950

La “Cofradía de Estudiantes de la Santísima Virgen de la Merced” fue fundada en el mes de enero del año 1950. Los promotores de esta iniciativa piadosa, que contaron desde el primer momento con todo el apoyo del P. Claudio Miguel Peláez Nieto (superior de la comunidad mercedaria de Ferrol), fueron Demetrio Casares, José María Pérez y Antonio Gómez. Esta nueva cofradía penitencial tiene como miembros a los alumnos y ex-alumnos, que así lo deseen, del Colegio “Tirso de Molina”. Con el paso del tiempo la cofradía transforma su título original por el de “Muy Ilustre, Real y Militar Cofradía de Nuestra Señora de la Merced y del Penitencial Tercio de Jesús Redentor”, aunque los ferrolanos la denominan popularmente de la “Virgen Blanca o del Tirso”.

Su primera Junta Directiva como tal, formada por alumnos y exalumnos, la integran: Hermano Mayor, Francisco Eiroa; Secretario, Ricardo Alvariño; Tesorero, Antonio Gómez, y los vocales: Carlos Paramés, J.M.Fletes, José María Pérez, Benigno Carballo, Guillermo Romero y Ubaldo Parga.

Como toda Junta de Gobierno se reúne periódicamente para tratar asuntos de interés de la cofradía; entre sus primeros acuerdos, según nos narra la Revista “Tirso”, están los siguientes:

Esta Cofradía saldrá a la calle (d.m.), el Jueves Santo en compañía del trono de Jesús Nazareno, que saldrá de la Iglesia de Dolores.El trono portará una imagen de la Virgen de la Merced, que  se vestirá a cargo de la Junta de Señoras de la Merced. El uniforme que ha de llevarse será: capuz verde, capa y hábito blancos y los botones y la banda verde. En la capa irá el escudo de la Merced.

Entrada la noche del Jueves Santo de 1951 procesiona por vez primera, por las calles de Ferrol, la Cofradía de Estudiantes de la Virgen de la Merced, sus primeros cincuenta cofrades acompañando el paso de la Virgen, ocupan el segundo lugar de la procesión del Santísimo Cristo de la Misericordia de la Unión de Cofradías de Dolores, portan el trono de la Virgen de la Merced los marineros del Cuartel de Instrucción; al llegar frente a la capilla, detuvieron la imagen y la colocaron saludando a dicho templo. “Sus cofrades recibieron felicitaciones por el orden y seriedad con que procesionaron, llamando mucho la atención la imagen de la Virgen de la Merced, en la que la gubia del imaginero compostelano L. Carballido, supo infundir y fundir, armónicamente, piedad, sentimiento y belleza”(Revista “Tirso”, nº 13, marzo 1951).

En el mes de junio de 1952 la Junta Directiva tiene como proyectos más importantes: adquirir una corona y un manto para la imagen de la Virgen y el adorno completo del trono. La corona se costeara con los donativos de los devotos y devotas; pudiendo ser estos en metálico o con objetos de plata que quieran cederles para tan piadoso fin. Los proyectos, generalmente por falta de recursos económicos, tardan muchas veces en hacerse realidad, pero pasados los años han sido conseguidos. En concreto, en la Semana Santa de 1956, la Virgen luce por primera vez su corona de plata dorada, que es una hermosa pieza de orfebrería.

En el mes de diciembre de 1954 fue nombrada Camarera Mayor Doña Matilde Mac-Mahón, viuda de Estripot, de quien cabe resaltar sus trabajos y desvelos a favor de la Cofradía. Posteriormente su hija  Doña Matilde Estripot y su yerno Don José Luis Riobóo se encargaban de todo lo relacionado con vestir a la Virgen y adornar el trono; han sido, sin  lugar a dudas, un ejemplo de entrega, amor y cariño filial a María de la Merced.
Los primeros Estatutos dicen que para ingresar como cofrade hay que solicitarlo a la Junta de Gobierno, quien lo concederá o no según la devoción que sienta el solicitante hacía la Santísima Virgen de la Merced. También cita los cultos a los que están obligados los cofrades, entre los que cabe citar: misa de comunión el 24 de cada mes; misa cantada y hora santa el 24 de septiembre; misa por los cofrades y familiares difuntos el 25 de septiembre; el día de Jueves Santo cuatro cofrades darán, en turnos de media hora, guardia de honor al Santísimo en el Monumento. A lo largo de los años permaneció la guardia de honor al Santísimo y se amplió la asistencia a la misa sabatina.
Sin duda alguna, 1958 es el año de la autonomía de la Cofradia de Estudiantes de la Virgen de la Merced. En este año, siendo Hermano Mayor Don Federico Sánchez-Barcáiztegui y Aznar, se produce la independencia de la Unión de las Cofradías de Dolores, dejando por tanto de procesionar en la noche del jueves santo con el Santísimo Cristo de la Misericordia y pasando a salir en procesión desde el Colegio, el miércoles santo, a las ocho de la tarde, saliendo el trono de la Virgen por el portal de la calle de Arce.

El itinerario de la procesión, que se mantuvo hasta 1970, era: Arce, María, Parque,  Real, San Diego, Magdalena, Rubalcava, Real, Méndez Núñez, María y Arce. A la retirada de la imagen de la Virgen se entonaba la Salve Regina. La autonomía o independencia de la Cofradía no supuso dejar de colaborar con las Cofradías de Dolores, las relaciones siempre han sido inmejorables y gracias a Dolores la Cofradía de la Merced llegó a ser lo que fue, una gran hermandad procesional de la Semana Santa Ferrolana.

El año de la ampliación y consolidación lo podemos situar en 1961; este año tiene lugar la fundación del Tercio de Jesús Redentor (término que la Cofradía añade a su título). En la Semana Santa de este año sale por primera vez la imagen de Jesús Redentor, que lo hace sola, para en años posteriores salir acompañada de San Juan y la Dolorosa, que forman el grupo del calvario de la Capilla del Cristo. Los cofrades son los alumnos y exalumnos mayores, como norma general, que procesionan con el siguiente hábito: túnica blanca con mangas tipo franciscano, capuz y cíngulo blancos y escapulario morado; siempre han desfilado portanto unos grandes cirios. Durante algunos años, hasta 1967, el trono del Cristo era cedido por las Cofradías de Dolores y salía de dicha Capilla hasta la calle de Arce para incorporarse a la procesión; posteriormente, el Cristo en el trono antiguo de la Virgen salía del portal de la calle de Arce y la Virgen en su  nuevo trono de la Capilla del Colegio.

La última salida procesional de la Cofradía se produce el 25 de marzo de 1970, miércoles santo, que por motivos del tiempo reinante tuvo que retirarse anticipadamente. Se ha escrito mucho sobre la desaparición de la Cofradía, pero como último secretario que fui de su Junta Directiva, quisiera resaltar algunos aspectos que me parecen importantes:

  • La Cofradía no entra en crisis porque haya perdido su identidad o por falta de sentido religioso.
  • Es cierto que a comienzos de los años setenta del pasado siglo se están poniendo en práctica los distintos decretos conciliares del Vaticano II, y el tema de la religiosidad popular, como muchos otros aspectos de la vida de la Iglesia, entran en crisis; soplan nuevos vientos y muchos sacerdotes de Ferrol, a mi entender con buena intención aunque podamos pensar que estaban equivocados, interpretan que esas manifestaciones religiosas no obedecen a motivos de fe e intentan suprimirlas.
  • La Comisión Diocesana de Liturgia, en el mes de febrero de 1971, publica en el Boletín Oficial del Obispado de Mondoñedo-Ferrol la “Nota sobre los Cultos Religiosos de la Semana Santa”, que en su último párrafo dice: “Son las procesiones penitenciales una importante manifestación religiosa de la Semana Santa. El bien espiritual que deben promover dependerá del auténtico sentido de penitencia, fe y testimonio cristiano de todos los que en ellas participan. Es pos estas razones y fines religiosos por lo que esta Comisión Diocesana determina, para todos los puntos de la Diócesis en que puedan tener lugar, que los Cofrades tomen parte con el rostro descubierto, acompañando con la mayor devoción y ejemplaridad a las venerables imágenes de la Pasión. Y pide a a todos que colaboren con espíritu de piedad”
  • Ante la nota de la Comisión de Liturgia el superior de la comunidad mercedaria P. Luis Jaime Solla Fontán y la Junta Directiva de la Cofradía, con su Hermano Mayor Don Francisco Vázquez Fontenla, su Presidente Don Bernardino Mauricio Rico y demás miembros de la misma, convocan, a principios de marzo de 1971, en el Salón de Actos del Colegio “Tirso de Molina” una Asamblea Extraordinaria en la que se comunica la obligatoriedad de desfilar con el rostro descubierto; sometido el tema a votación de los cofrades, se acuerda dejar de procesionar de modo temporal.

Ese modo temporal duró unos cuantos años. En sí, jurídicamente hablando, ni siquiera se disolvió, simplemente dejo de tener actividad, hasta su total desaparición. Afortunadamente la nueva Cofradía de la Merced, que asume toda la historia anterior, hace posible que Jesús Redentor y la Virgen de la Merced sigan procesionando por las calles de Ferrol, sigan derramando a su paso misericordia y caridad redentora.

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